Lanza tu vaca al barranco

Por Jesús Peña Cadena



Hola amigos, lo que quiero compartir el día de hoy habla de una historia que leí hace algunos años que nos ilustra sobre lo que les escribí en el artículo anterior, el hecho de mejorar y que nada nos detenga para siempre estar trabajando en nuestro presente y nuestro porvenir, espero la disfruten: 

Hace muchos, muchos años, en un monasterio chino vivía un aspirante a monje con muchos deseos de aprender. Un día su maestro le dijo que iban a viajar. El aspirante se preparó para ello muy ilusionado. Estuvieron andando unos cuantos días y finalmente llegaron a un pueblo donde vivía una familia muy humilde. Les pidieron alojamiento y comida, y la humilde familia les acogió y compartieron con ellos lo que tenían. El aspirante a monje les preguntó cómo subsistían. El cabeza de familia le dijo: “pues... tenemos una vaca”. El aspirante le miró con interrogación y el hombre le dijo “La vaca nos da todo lo que necesitamos, nos da leche, nos da queso que luego cambiamos por otra comida, y ya está”. 

Por la noche, el monje le dijo al aspirante: “ahora, cuando estén dormidos, tira la vaca por el barranco” . El aspirante, asombrado, contestó “pero… ¿cómo voy a hacer eso? La vaca es lo único que tienen y es su sustento!” . El monje no dijo nada, se dio la vuelta y se fue. 

El aspirante estuvo mucho tiempo pensando qué debía hacer, y como respetaba mucho a su maestro, fue a buscar a la vaca y la lanzo al barranco. Luego le entró tanta culpabilidad que se fue y no volvió al monasterio. Pasó días viajando y pensando en la pobre familia que se había quedado sin su sustento principal. Siguió viajando y pensando y decidió trabajar y ahorrar para algún día comprarles una vaca. Se sentía muy culpable. 

Al cabo de unos años, el aspirante volvió al pueblo. Se acercó a donde estaba la humilde casa y vio un hermoso hotel, rodeado de un gran huerto, un lago y patos nadando en él. Se acercó al hombre que estaba sentado en la entrada y preguntó: “Perdone, ¿aquí vivía una familia muy humilde hace unos años que tenían una vaca?” El hombre le miró y dijo, “Sí, sí, somos nosotros”. El aspirante lo miró y dijo: “pero... ¿cómo han prosperado tanto?”. El señor le dijo: “Pues mire, un día, la vaca de la que vivíamos desapareció. Al principio nos preocupamos mucho, ¿de qué íbamos a vivir? y entonces tuvimos que pensar. Vimos que nuestra tierra era muy buena para plantar verduras, y pusimos un huerto que floreció y dio frutos en seguida. Con las verduras hicimos intercambio por otros alimentos, y el resto las vendimos. Con el dinero que ganamos compramos algo de ganado, y los vendíamos, y con ese dinero pudimos ampliar la casa y alquilar habitaciones… y ya ve, ¡ahora tenemos el único hotel de la ciudad! 

 

Como vemos en esta breve historia, La vaca para esta familia significaba todo su sustento, entonces lo que ellos usaban para sobrevivir, era lo que los estaba frenando para avanzar en su desarrollo, para crecer en su economía, prácticamente la dependencia que ellos tenían en su vaca era el obstáculo que mantenía estancado su progreso, por eso fue que al verse desprotegidos, desesperados al haber perdido su único sustento, la única opción para asegurar su supervivencia fue buscar otros medios para poder conseguir lo que necesitaban, fue en ese momento cuando realmente pudieron crecer, conseguir nuevas cosas, al verse forzados por las circunstancias fue cuando también pudieron ver todas las bendiciones que tenían a su alrededor, nada cambio en su entorno excepto la ausencia de la vaca en sus vidas, fue entonces cuando se dieron cuenta que no tenían la excusa de la vaca, cuando quitaron su enfoque de la vaca cuando también comprendieron que podían hacer otras cosas para salir adelante, lo hicieron y con esfuerzo lograron pasar de ser una familia pobre a una con gran abundancia. 

Lo que me gusta más sobre esta historia es reflexionar sobre la vaca ya que muchas veces nos pasa lo que le paso a esta familia, vivimos enfocados en la Vaca, que algunas veces se nos presenta en forma de un buen empleo o de una relación sentimental estable que se nos vuelven difíciles de abandonar a pesar de que han dejado de ser satisfactorios para nuestra vida, a veces estamos enfocados en una carrera profesional que ya no nos genera ningún beneficio fuera del económico y que cada díapoco a poco nos va generando un sentimiento de vacío, que nos mata por dentro, sin embargo eso puede cambiar, así como esta familia perdió a su vaca, también nosotros podemos perderla, y espero que no tengamos que recurrir a ningún monje para que la venga a tirar al barranco, nosotros mismos podemos hacerlo, lanzarla al precipicio y luchar por nuestros sueños, el primer paso es identificar qué es eso que nos está deteniendo, para después prepararnos y lanzar esa vaca por el precipicio y vivir una vida haciendo lo que realmente deseamos, es momento de aprender, crecer y cambiar. 

Y no olvides que siempre es un honor recibir tus comentarios así que adelante.