La acción cura el miedo

Por Jesús Peña Cadena



¿Qué pensarías si te digo que puedes lograr lo que tanto anhelas simplemente con un sencillo hábito?

Todos nosotros como personas y seres vivos que somos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado miedo, muy seguramente en nuestra niñez temíamos a la obscuridad, a las alturas, algún tipo de animal, etc. los motivos pueden ser infinitos. Conforme vamos creciendo vamos cambiando y algunos de nuestros miedos de la niñez desaparecen, quizás nos volvemos más valientes en algunos aspectos o simplemente descubrimos que a lo que tanto temíamos en algunos casos ni siquiera existía o simplemente no era tan peligroso como lo pensábamos en aquellos momentos. De la misma manera que algunos miedos desaparecen en nuestra vida, lo más probable es que también llegaran nuevos miedos y con ellos nuevos retos, al crecer, vamos a la escuela, y empezamos a convivir con nuevas personas y formando parte de la sociedad que nos rodea, durante el paso de nuestra vida seguimos creciendo, cometemos errores o empezamos a sentir pena, nerviosismo, temor e incluso pánico de hacer varias actividades, por ejemplo cuando nos toca exponer un tema en la clase por primera vez, cuando te piden tomar un micrófono en público, cuando tienes que solicitar un empleo o presentar un proyecto a un futuro cliente. Es normal sentirnos incomodos hacia lo desconocido, es normal tener duda y tener la incertidumbre de que será lo que pasara después de hacerlo, justamente esos momentos son los que marcan la diferencia en nuestro futuro y solo tenemos dos caminos a tomar: la postergación y la acción.

La postergación es lo más sencillo pues te mantiene en tu zona de confort, simplemente se trata de quedarnos donde y como estamos, no hacer nada o dejar para mañana lo que puedes hacer hoy, por ejemplo digamos que te has graduado de una carrera y ahora estas buscando clientes para iniciar tu propia empresa, entonces de pronto consigues un contacto al cual solo tienes que llamarle para agendar una cita, pero decides dejarlo para mañana con cualquier excusa, muy probablemente mañana tampoco harás la llamada, lo más seguro es que encontraras otra excusa para no llamarle, porque en tu subconsciente existe cierto temor al rechazo y mientras más tiempo pase, menos probable será que hagas la llamada y tengas éxito con ese prospecto, entonces seguirá pasando el tiempo y llegara el momento en que te darás cuenta que desaprovechaste una oportunidad y sentirás que no eres bueno contactando prospectos y por ende no lo intentaras, el problema ahí, no fue que realmente seas malo prospectando, el problema fue la postergación, el no tomar el reto en el momento indicado, ya que cada día que paso sin tomar la acción, el miedo al rechazo se hace mayor.

La acción cura el miedo, esta frase es la clave que te mantendrá rompiendo las barreras que hay en tu vida. Tener el hábito de la acción se reflejara tarde o temprano en los resultados que obtengas, te daré una breve explicación tomando el ejemplo anterior, digamos que al recibir el contacto de tu posible cliente inmediatamente tomas el teléfono y realizas la llamada, sin dar tiempo a pensar en lo negativo o en el rechazo que puedes tener, simplemente haces la llamada y hablas con esta persona, pueden pasar dos cosas, si el prospecto no está interesado lo sabrás en ese momento, y la respuesta será un No, si en cambio el prospecto está interesado lo más probable es que te pedirá más información y obtendrás una cita lo cual es muy bueno, si la respuesta que obtienes es un no, no hay problema al menos sabrás que lo intentaste y que hiciste lo mejor de tu parte para obtener una respuesta, aparentemente esta respuesta seria igual que si hubiéramos postergarlo, sin embargo no es así, el simple hecho de intentarlo ya provoca en nosotros cierto grado de satisfacción y el miedo a realizar esa actividad en un futuro, desaparece poco a poco, ahora, al intentarlo otra ventaja que obtenemos es que existe la posibilidad de recibir una respuesta positiva, en el caso de postergar es imposible obtener una respuesta positiva pues nuestro prospecto ni siquiera estará enterado de nuestra existencia.

Recapitulando lo anterior:

  • La postergación incrementa nuestro miedo y frena nuestro progreso
  • Al no intentar no existe ninguna posibilidad de obtener resultados positivos
  • La acción cura el miedo, al intentar algo con regularidad nuestro miedo a esa tarea disminuye hasta llegar a desaparecer
  • Cada vez que intentamos hacer algo existe la posibilidad de tener resultados positivos, es mejor una remota posibilidad que ni la más remota

Lo he comprobado personalmente, mientras más repetimos una tarea, mejores somos en esa tarea específica, si tomamos acción prontamente, el miedo disminuye y obtenemos mejores resultados, el momento de actuar es ahora, toma el hábito de la acción, lánzate y atrévete a vivir las mejores experiencias jamás imaginadas y la satisfacción de luchar por tus sueños.

Y no olvides que siempre es un honor recibir tus comentarios así que adelante.